Baja California es uno de los estados más dinámicos de México, tanto en términos económicos como políticos. Su posición geográfica privilegiada en la frontera norte del país, su importante actividad industrial y comercial, y su diversidad cultural hacen de esta entidad un laboratorio político de particular relevancia. El gobierno estatal enfrenta el desafío de administrar una entidad con características muy particulares. La frontera con Estados Unidos genera oportunidades económicas únicas pero también plantea desafíos específicos en materia de seguridad, migración y relaciones binacionales. La gestión efectiva de estos temas requiere una coordinación estrecha entre el gobierno estatal, el federal y las autoridades municipales. La agenda política del gobierno bajacaliforniano incluye prioridades en materia de desarrollo económico, seguridad pública, educación y servicios de salud. La atracción de inversión extranjera directa, particularmente en el sector manufacturero y tecnológico, es uno de los ejes centrales de la estrategia de desarrollo del estado. La gestión de los recursos públicos es un tema de especial relevancia en el contexto bajacaliforniano. El estado depende en parte importante de las participaciones federales, pero también genera recursos propios significativos a través de su actividad económica. Las relaciones entre el gobierno estatal y los municipios son un elemento fundamental de la gobernanza en Baja California. Los municipios de Tijuana, Mexicali, Ensenada, Tecate y Playas de Rosarito tienen características y necesidades muy distintas, lo que requiere políticas diferenciadas.