La frontera entre Baja California y el estado de California, en Estados Unidos, es una de las más transitadas del mundo. Millones de personas la cruzan cada año en ambas direcciones, y el intercambio comercial que se realiza a través de sus puertos de entrada representa miles de millones de dólares anuales. Las relaciones binacionales entre Baja California y California son un modelo de cooperación regional que ha generado importantes beneficios para ambos lados de la frontera. Los acuerdos de colaboración en materia de seguridad, medio ambiente, salud y desarrollo económico son ejemplos de cómo la cooperación transfronteriza puede generar soluciones a problemas comunes. La gestión de los cruces fronterizos es un tema de especial relevancia para la economía y la vida cotidiana de los bajacalifornianos. Las largas filas de espera en los puertos de entrada, la insuficiencia de la infraestructura de cruce y los procedimientos de inspección son factores que impactan directamente en la productividad. La política migratoria es un tema que afecta directamente a Baja California, que recibe importantes flujos de migrantes tanto de otras regiones de México como de Centroamérica y otros países. La gestión humanitaria de estos flujos, en coordinación con las autoridades federales y los organismos internacionales, es un desafío permanente. El impacto de las políticas estadounidenses en la frontera tiene repercusiones directas en Baja California. Las decisiones sobre aranceles comerciales, políticas migratorias y regulaciones de seguridad que toma el gobierno federal de Estados Unidos afectan de manera inmediata la economía y la vida cotidiana de los bajacalifornianos.